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dijous, d’abril 05, 2007

26

Consumado, ya consumido el cuarto de siglo.

Ya van 26, y uno sigue haciendose viejo.
Apenas ayer cumplí los 80kg, por primera vez en mi vida.

Cumplí también los 88 posts.


Hacerse viejo, crecer, hacerse mayor.
Ganar años atrás y perderlos por delante.
Que más dá.

Lo importantes es mantener la elegancia y hacerlo con estilo.

Y en cierto modo molarse, aunque sea ahora ya con un poquito más de cabeza, e incluso una pizca de serena humildad.

dilluns, d’abril 02, 2007

Casi Lunes

Hoy no me apetece escribir sobre nada, pero me apetece escribir. Así que escribo, como antaño, por puro placer, sin tema y sin remordimientos.
Tal vez era eso lo que hacía que al principio alguien me leyera, antes de que empezara a pensar que alguien iba a leer lo que escribía, y empezara a preocuparme por escribir algo que fuera a gustarles, y acabara por escribir lo que ya nadie (ni siquiera mi viejo nadie) quisiera leer.

Palabras tan absurdas como decir que hace frío sólo porque no llevo camiseta.
Hablar sólo por el messenger.
Pequeño monólogo didáctico. Aprender a decir que hay que aprender a callar. Y luego callarlo.
Ver esa película estuvo bien, hoy he visto una divertida. Ayer ví casi famosos, y me gustó tanto como la primera vez, aunque no sé porqué temía que no fuera a gustarme tanto. Me volví a enamorar de Anne Paquin por un rato (sólo en la ficción, cherie, no te me pongas celosa) aunque su personaje parezca no pintar nada. Tal vez por eso me guste tanto, sus personajes no sólo suelen ser secundarios un tanto inverosímiles e incluso prescindibles, sino que uno no acaba de saber nunca qué pinta en las películas en las que aparece.

Me he acordado, no sé porque, de la canción de bowie, versionada por bauhaus, que se suponía que debía cantar para nuestro grupo.
http://www.youtube.com/watch?v=6a_YQXFs7Ts

¿Me imaginan cantando rollo "GlaM"?

Qué giros tiene la vida, aunque éste al final dejó de tenerlo. Maldito zugzwang. Maldito nada.

Y me quedé con las ganas de cantar la chispa adecuada. Siempre he querido cantar esta canción.
Tal vez algún día..

http://www.youtube.com/watch?v=_FKNMS9TU7g

dimarts, de març 06, 2007

no soy escritor

Me sigo buscando en las palabras, en las vidas ajenas. Busco mis huellas, mis rastros en las vidas de las que (pequeño cabrón) nunca supe o nunca quise largarme del todo.
Dejé en paz muchas menos veces de las que dejé en guerra, y al fin y al cabo nunca acabé de dejar. Siempre quedó el hilito. El conducto. La rendija.

Ahora recuerdo algo que alguien me dijo una vez. Me quería más de lo que supe apreciar y tenía razón "no eres escritor sólo porque puedas escribir algo. NO has escrito nada, así que no eres escritor".
Compongo canciones que nunca canto, ergo no soy músico. Tengo ideas que podrían ser interesantes, desde un punto de vista filosófico, pero ni las desarollo ni las plasmo. Get down.

Si pienso, luego existo, pero no pienso mucho porque me duele la cabeza tal vez existo poco y mal y eso lo explique un poco todo.

Disperso disperso disperso.


Soy mayorcito para coleccionar excusas. A ver si el ajedrez.
Zugzwang.

divendres, de desembre 08, 2006

siete panes

Entrar a trabajar siete horas, a las siete de la mañana, a siete grados de temperatura de un día siete es como para pegarle siete ostias a los que dicen que el siete es el número de la suerte.
Notas, colores, días de la semana, anillos conocidos de saturno..

Pero hoy es día ocho, y cobrar diez veces siete euros le reconcilia un poco a uno con el número de enanitos de blancanieves y el número de anillos que Sauron entregó a los Señores Enanos en casas de piedra.
¿Serán los siete enanitos los señores enanos de los que hablaba Tolkien?

Aguantar a según qué tipejos, sin embargo, no tiene precio.

(nadie ha salido un momento a solventar una duda de un compañero nuevo justo cuando acababa de empezar a desayunar. Aprovecha que ha salido para echarle un cable atendiendo a un "señor")

Sr (digmos)- ¿No hay más crosantitos de estos de chocolate?
N - Si, hay más. ¿Cuántos quiere?
Sr - Pues deme unos quince..
(nadie le pone quince al señor)

Sr - ¿Me ha puesto veinte?
N - No, señor, le he puesto quince.
Sr - Pues póngame veinte.
(nadie le pone veinte)
(nadie los pesa)
(nadie va a cobrar al señor)

Sr - ¿Y no me los puede poner en una bandejita?
N- ¿Y no lo podía haber dicho usted antes?
(nadie coge una bandejita)
Sr - ¿Y tiene que ser tan grande?
N - Si quiere le pongo una más pequeña y los que no quepan los dejo fuera (a ver si caben 15) (aquí ya estoy un poco muy cabreado) (la cola crece)
Sr - No no, póngalos ahí. (eso le salva el cuello, que le iba a rebanar ni con la bandeja ni con las pinzas: con un croasantito de chocolate).
(nadie los pone en una bandejita)
(nadie los envelve)
(nadie los vuelve a pesar y sonríe al comprobar el efecto de pesar la bandeja a precio de croasant de chocolate)
(nadie cobra al señor)

Sr - ¿Me puede dar un papelito?
N - ¿Qué clase de papelito quiere, señor?
Sr - Uno que ponga el precio y eso.
N - ¡Ah! ¡Usted se refiere al ticket! ¿Y porqué me pide un papelito y no un ticket?
Sr - (no respuesta)

Sr - Esto.. y ¿Vale esto? (nadie asiente) ¿Y cuanto te dao? ¿Veinte euros? (nadie asiente) Y...
(nadie le interrumpe)
N - Vale diez con sesenta usted me ha dado veinte y yo le he devuelto nueve con cuarenta. Si sabe usted sumar se dará cuenta de que es correcto.
(el público ovaciona a nadie)
(el señor se marcha)
(la cola llega a la calle)
(nadie se ha quedado sin desayunar)

* El tratamiento de señor que nadie ofrece al tipejo durante el relato de esta escena pertenece a la ironización dramática del narrador, para enfátizar la tragicomédia agridulce séptima.

(post escrito sobre las siete)
(siete panes p'al tiepejo)
(nadie)

dimarts, d’octubre 17, 2006

Pequeñas Anécdotas Autobiográficas Explicadas #1

Yo siempre fui un niño muy mono. No suspendí actitud hasta el primer trimestre de primero de primario y no me escapé de casa hasta los dos años.
En aquella ocasión mis padres se estaban cambiando para acudir a una cena y a mi ya me había dejado muy cuco antes de prepararse ellos. Así que tuve que quedarme tranquilo y quietecito esperando. Eso que ahora se me dá tan bien, pero que por aquél entonces se me daba muy mal.
Así que me aburrí y decidí irme al parque de atracciones.
Cuando al cabo de unas horas me encontraron, mi madre me abrazó llorando y yo, muy preocupado por ello, le pregunté "mama, ¿Qué te ha hecho papá que lloras?"

A veces sigo siendo un poco así. Tiendo a ir a la mía, sin pensar siquiera que a los demás pueda afectarles lo que yo haga. Nunca he llegado a acostumbrarme a que mis acciones puedan tener un efecto sobre las vidas de la gente que me rodea, y menos cuando mis acciones son más bien omisiones, al simplemente "pasar" de todo y de todos. Comer sólo, pasear sólo, ir al cine sólo.
"¿Y porqué no me has dicho nada?"
Supongo que en cierto modo es una cuestión de enchufe conmigo mismo que hace que me acabe dedicando más tiempo a mí que a nadie, pero al fin y al cabo soy el único que siempre va a estar aquí, conmigo, pase lo que pase.


PD-> Cuando me escapé de casa aquélla vez para ir al parque de atracciones, yo estaba en Sant Feliu de Guíxols, el parque en Platja D'Aro, a la salida dirección S'Agaró.. y cuando me encontraron yo estaba a casi medio camino y en la dirección correcta xDDD

dilluns, d’octubre 09, 2006

A través del Cristal

Pasas por el otro lado del ancho ventanal que dá a la calle, por el otro lado del arcén.
Con mi camisa blanca y mi devantal negro de herrero te miro desde el mostrador y espero en vano que me mires, me saludes, mientras pienso en tantas cosas que me gustaría decirte. Que me gustaría poder decirte y que quisieras escuchar.
Y me gustaría tanto que me quisieras escuchar.

Pero pasas sin mirar y no te acuerdas del que te mira, espectador impotente de la vida que sigo imaginando desde mi guarida de sombras, donde permanezco ignorado.
Supongo que sigo sin apenas existir para la mayoría de gente que me importa.

Debería empezar a dejar de preocuparme por la gente en la que finjo no pensar.

divendres, d’octubre 06, 2006

Buscando una mirada

Nadamos en un océano que nos queda grande y apenas podemos flotar. Las corrientes van y vienen, las olas rompen en rocas que no llegan a la superficie pero están allí, alternándose con baches y abismos que no alcanzamos a imaginar.
Sigo buscando palabras que me faltan y nos falta el aliento, y buscamos palabras de aliento que nos ayuden a no ahogarnos.
No nos hemos acostumbrado a la vida de la gran ciudad. Demasiados rostros. Quisiera poder conocer a todo el mundo. Saber cómo sería tenerte en mi vida, haber compartido contigo todo lo que hubieramos compartido si hubieramos sido dos chiquillos de un pequeño pueblo rural.
Pero en esta ciudad donde todos nos conocemos todos somos extraños. Hay que repartir tanto aquello que compartes que apenas queda nada para compartir con cada persona que hay en la vida de uno.
Ni siquiera logramos nunca llegar a haber hablado una sola vez con calma y tranquilidad con cada persona con la que hemos compartido un aula. Cuantas veces hemos pasado por el lado de alguien con quien hemos estudiado durante años y ni siquiera le hemos conocido.
La gente va y viene y a veces tengo la sensación de que la amistad es algo aleatorio, pura matemática del caos. Como el orden en el que vendo las baguettes de la misma hornada.
Escucho una u otra canción sin conocer bien los motivos. Miro hacia aquí y hacia alli.

A veces uno ya no sabe ni quién le importa ni cuanto lo hace.
A veces uno llega a dudar que pueda importarle a nadie. Sobretodo cuando uno se siente sólo. Sobretodo cuando uno está, se sabe, sólo.

Por eso a veces sólo buscamos una mirada. No aspiramos a los “somebody’s arms to fall into” que según Mark Knopfler “everybody is looking for”.
Buscamos una mirada, unos ojos que nos enfoquen y tal vez nos graben. Unos ojos que nos pongan en una escena. Saber que existimos para alguien, que nos está regalando su atención. Nos esta mirando de entre toda la gente a la que podría mirar. Nos está ofreciendo un primer plano, unos cinco minutos de gloria en su vida. Puede que haya un diálogo en el guión o que sólo sea un silencio. A veces hay música de fondo, otras alguien hablando cuya voz se pierde en el vacío.
A veces una sonrisa ilumina la escena y estás bajo la luz de los focos mientras la cámara te enfoca.
Tienes tus cinco minutos de gloria y eres el protagonista de una pequeña parte de la historia. Pequeña concesión del guionista para el eterno actor secundario.

5/10/06

Maldito Zugzwang

Todos los espejos me parecen distorsionados. No conozco al que casi sonríe en esas fotos y no me suena mi voz. No sé quien soy, nadie lo sabe. Nadie me conoce y nadie quiere conocerme, ni siquiera yo.
Reconozco mis escritos, es fácil. Siempre son más de lo mismo. Juego a escribir palabras haciendo juegos de palabras que dicen cosas, que quieren decir cosas (querer decir, voler dir, tener afán de, o significar).
Pero son las palabras las que quieren decir. Ellas desean hablar y tienen significado. Pero sólo ellas, no yo.
Y tu lees esas palabras. Estas palabras. Y crees que son mías porque las he escrito yo. Sólo porque las he escrito yo pero ellas ya estaban aquí cuanto tu y yo llegamos, y seguirán aquí cuando nos hayamos marchado.

Y crees que me lees a mi pero sólo lees palabras.
(al fin y al cabo mis lágrimas son mías y esto sólo son palabras)
Y yo ya no me reconozco.
Maldito zugzwang

4/10/06

dissabte, de setembre 30, 2006

pequeño vómito nocturno

Quisiera estar borracho para poder vomitar lo que me mantiene sereno.
Para poder dormir la mona y soñar que olvido lo que me mantiene despierto.

Para pelearme conmigo mismo y perder con dignidad, habiéndole dado al otro tanto como él me dió a mi.


Tocado y hundido, rejodidamente sólo. Again and again. Más de lo mismo.
Preguntandome aún porqué me dá por reír cuando me pongo a llorar.

Agotado.


Mañana más (y mejor, mi poder de regeneración siempre ha sido mi mejor virtud).

dimecres, de setembre 27, 2006

el arte de llegar tarde

Creo recordar que fue el gran Eduardo Chillida quien dijo una vez que siempre intentaba ser puntual para evitar que mientras le esperaban pensaran en él, y acabaran encontrando sus defectos.
Yo siempre he tenido los defectos bastante a la vista, así que no me preocupo mucho por eso. Además he elaborado otra teoría con el tiempo, extraído del estudio analítico de una práctica reiterada tanto como sujeto pasivo como activo del acto de esperar.
Y he llegado a la conclusión que el hecho de llegar tarde es como la siesta: lo ideal son veinte minutos.

Son veinte y no cinco porque los primeros cinco minutos la persona que te está esperando sigue pensando en aquéllo en lo que tuviera la cabeza durante el camino, sin darse siquiera cuenta de que estás llegando tarde. Tal vez por eso decimos siempre que "no pasa nada por llegar cinco minutos tarde". Hasta los diez minutos empieza a preguntarse por el motivo de tu restraso, y a mirar en la dirección por la que se supone que vas a llegar. Tal vez piense en hacerte una perdida, pero esperará un poco más.
Hasta los quince minutos empiezan a entrar nervios y alterna las miradas al reloj y hacia la dirección en que espera que aparezcas, mientras se pregunta si la hora y el lugar son los correctos, si aparecerás, y se inicia una etapa de sufrimiento leve que alcanza hasta los veinte minutos, momento para aparecer con una sonrisa y una disculpa, a poder ser por el lado opuesto al esperado.

Así te aseguras de tener a esa persona pensando en ti durante todo ese rato, te haces valer y además tienes veinte minutos más para hacer tus cosas aunque hubieras quedado antes. Ideal.

Por otro lado tardar más puede hacer que la persona que te espera empiece a encontrar defectos que antes no tenías, y que llegue a cabrearse, con razón, más de lo recomendable.


PD-> Nuria i Alba, aquest post no va per vosaltres. Ja sabeu que per vosaltres soc estrictament puntual o arribo més de mitja hora tard, sobretot la segona opció, però si més no aviso :D

dissabte, de setembre 02, 2006

Actor Secundario

Sigo siendo un actor secundario, especialista en pequeños papeles y apariciones esporádicas que nadie, ni siquiera el guionista, acaba de entender muy bien. Creo que la jodí cuando traté de cambiar de registro al descubrirme encasillado en la función de alivio cómico. Mi carrera nunca ha vuelto reemprender el vuelo desde entonces. Me equivoqué en cuanto empecé a tomarme en serio a mí mismo.
Mi papel es el de no tener papel, aparecer de la nada, estar allí. Cada día menos secundario y más extra. Más prescindible.

Y me miras pensando "que pintas tú aquí, ahora". Tal vez te preguntes qué pinto yo en tu vida.
A menudo me pregunto también yo qué pinto en la mía, pero es una ecuación inequívoca: no pinto nada en ningún lugar y siempre tengo que estar en algún lado.

Mejor me quedo en casa.

dimecres, d’agost 16, 2006

Hablar, callar.

Hay gente que tiene la capacidad de conversar con alguien sin necesidad de compartir un interés común, o un tema de conversación que pueda servir de hilo conductor y elemento central de la charla. Yo nunca he tenido esa habilidad, pero he tenido suerte en esta nueva etapa. Puedo hablar de cine con la chica del videoclub del lado, tan mona ella, tan parecida a Ivonka. Puedo hablar de literatura con la hermana de la encargada o comentar con su hijo las batallitas y las miradas con las clientas o las amigas. Incluso hay por las mañanas una friki del carajo de las de primera generación, de las que ahora tiene treintaypocos. Con la mujer que acaba de volver ahora de vacaciones no tengo muchos intereses comunes pero ella, lo mismo que el hijo de la encargada, si sabe hacer agradable el hablar aunque no sepas muy bien ni sobre qué.
Y cuando viene el señor de la encargada me limito a callar y observarle. A escuchar. No es que sea muy mayor, es que es un señor con mayúsculas. De esos de los que quedan pocos porque nunca han habido muchos. De los que intentan alegrar el día a todo el mundo sin renunciar a la compostura ni la dignidad. Sin chistes fáciles o muecas ridículas, sino buscando la palabra, el gesto adecuado. Y se nota que le pone empeño. Para él es importante que la gente que le importa esté bien. Y ese esfuerzo surte efecto, lo veo en sus caras.
Respecto a mi encargada me hizo gracia que se definiera como "una encargada enrollada". No porque no lo sea, que lo es, sino porque me parece que más bien se podría definir como "encargada curranta". Es de las que se gana a los trabajadores trabajando más horas que ellos si es preciso, y currando lo que haga falta. Y además es enrollada.

Ayer llovía al otro lado del cristal y el sofá parecía el paraíso. Estoy cansado últimamente pero a veces uno necesita notar que puede aprender, que mejora, que crece cada día. Aunque sólo sea llevando una bandeja o un café con mayor soltura. Aunque sólo sea tratando de encontrar el modo de dar conversación a un cliente, o saber cuando callar para escuchar.
No consigo sacar conversaciones de la nada.
Tendré que ir ampliando los intereses.

dimarts, d’agost 15, 2006

No he muerto (que yo sepa)

Los días pasan y maurezza pasa de todo, el muy puta. Éste siempre acaba pasando de todo.
Es un tipo poco serio, y tal, aunque esta vez habrá que perdonarle. O almenos él lo hace. Es un perro autoindulgente de narices, che.

Currar 8 horas diarias durante una decena de días consecutivos, de pie, sirviendo cafés y vendiendo panes. Tratando de no derramar nada, de no tirar la bandeja. De no tirar la pasta por los aires al envolverla. Conseguir que la abuelita le oiga, incluso levantando la voz. Sonreír a la chica del videoclub que viene a buscar su café con leche.
Bueno, esa última tarea era fácil. Otras no.
Buscar el hueco para ir a nadar se va a hacer más dificil ahora. Durante el curso todos los huecos serán utopías. No habrá huecos.

Si me veis decidme que os he dicho que no me digais nada de mi parte, pero que no he muerto. Aun. Que yo sepa.

dilluns, de juliol 31, 2006

Cambios de Planes

Los planes de última hora suelen ser los que salen mejor o los que salen peor. Y este fin de semana ha habido suerte.
Pasar desde el viernes por la tarde en s'agaró ha sido balsámico, divertido y me ha servido para desconectar. Aunque haya sido con la misma gente de siempre. Supongo que no es lo mismo estar tumbados en el sofá del local que jugando a futbol en la playa o a Waterpolo en la piscina, o nadando, o jugando a los bolos o a futbolín en el bar "de siempre" que ahora ya visito apenas unas pocas veces al año.
Recordar viejos tiempos con amigos que no estaban entonces y acabar en el japonés, bufet libre giratorio. Redondo.

Ayer fue uno de los días más curiosos de mi vida. Estuvimos jugando a varias cosas y aunque perdí y quedé último en todas las partidas de magic, de bolos, de futbolín e incluso en el rumikub (lo nunca visto, en mi propio terreno y en mi propia casa se me ponen respondones estos niños) me lo pasé de coña y no dudaría en repetirlo.

Eso sí, en el rugby-polo no tuvieron ninguna oportunidad 8)

dilluns, de juliol 24, 2006

¿Días?

Los días que pasan sin que pase nada no deberían llamarse días. Deberían llamarse lagunas, o elipses, o trámites. O no llamarse. Pero en ningún caso deberían llamarse días.
Los lunes son lunes incluso cuando estás de vacaciones, nunca entenderé porqué. Supongo que es por rutina, por inercia, poco más o menos como todo lo demás.
Pero los lunes no deberían llamarse días. Como los días que pasen sin que pase nada. Tal vez por eso los lunes son así, tal vez por eso los lunes no pasa nada.

Lunes es el nombre ideal para los días que pasan sin que pase nada.

dissabte, de juliol 22, 2006

Nadie está Sólo

Mis fines de semana siempre han sido más o menos iguales desde hace muchos años. Cambiaron durante algún tiempo, debido las circumstancias obvias de la vida en pareja, pero ya volvieron a ser lo de antes.
Estar sólo en casa. Salir a dar una vuelta sólo. Ir a tomar un café (sólo) al bar. Ir al ciber. Sólo.
Salir un rato por la noche. Sólo. O tal vez al cine. Sólo.
Quedarme en casa mirando una película y cenar. Sólo.

No importa lo que haga, porque ni a mí me importa y no hay nadie más a quien le pudiera importar. Así que ni a nadie le importa lo que nadie haga con nadie.

Nadie está sólo.

dimecres, de juliol 19, 2006

Hacerse un buen día

Me acosté tarde, muy tarde. Ayer hubo partida de leyenda y estuvo bien, creo que todos nos divertimos, y supongo que al fin y al cabo de trata de eso.
Me levanto más o menos temprano y espero a que me traigan el móvil, pero no llegan, y hace mucho calor.
Así que leo un poco y me regalo un rato de series. La siempre agradable Dawson crece (con ese Sean Bateman-Dawson mítico), la friki y entretenida Buffy y las insustituíbles chicas gilmore. Buena dosis de nostalgia.
Tomo un café con leche en el bar y se está fresco, así que subo a casa, cojo el portátil, y me pongo a escribir en la barra, charlando con Sergi i Mei (los camareros) mientras algún cliente viejo fuma puros y despotrica pidiendo una copa de soberano. Escribir más de dos páginas de golpe, por primera vez desde que empecé con la novela.
Voy a nadar y cuando ya llevo más de 1.000m. me propongo hacer 200 crol a buen ritmo y me sorprende poder ir bastante rápido y no cansarme demasiado pese a lo que llevo nadado ya. Intento hacer otros 200 espalda pero el ahora sí que me cuesta y a me detengo a la mitad. Me tomo un respiro, 150 metrikos de calma, para recuperar, y no se me ocurre nada mejor que intentar cronometrarme 100 crol.
Y así, con más de 1.500 m. seguidos a mis espaldas (y brazos, y piernas..), bajar un segundo que me sabe a gloria. 1'06". Creo que empiezo a estar en condiciones de intentar mejorar los registros de cuando entrenaba a Waterpolo.

Teníais razón, he estado algo triste últimamente. Supongo que necesitaba un buen día y no llegaba.
Así que he tenido que hacerme un buen día.

dijous, de juliol 13, 2006

zugzwang

Escribo éste post sólo para anunciar que la infamia está en marcha. Ayer empezamos a trabajar Metal Marc y yo en las canciones del grupo y a hacer planes maléficos para conquistar el mundo (¿o esto era secreto?).
En fin, temblad oídos y esas cosas. Si no hay cambios de última hora de momento tenemos un batería heavy, un guitarra metalero, un candidato a bajo popi y otro punk, y yo que tiro más bien para el rock. Menuda mezcla :S

Por cierto, no nos conformamos con destrozar canciones ajenas, trabajaremos en nuestras propias destrucciones desde el principio.
Esperamos machacar sus oídos (y consciencias) lo antes posible :p


Saludosh!

dimarts, de juliol 04, 2006

Palabras vacías

Canciones que suenan pero no dicen nada.
Me prometo no cantar nada así jamás. Me prometo que nunca usaré falacias salvo como recurso literario (como la que colé en "Kósmos Cíclico").
Me repito, sobretodo en la parte de equivocarme que siempre fue la que se me diera mejor.
Me miro, y sigo siendo yo. Parece extraño que siempre sea el mismo.
Siempre que me miro al espejo soy yo quien mira y soy yo a quien veo. El mismo objeto visto por el mismo sujeto, y algunas veces me parezco tan distinto a otras..
Pero como diría Andrés Calamaro "no te olvides que soy distinto de aquél pero casi igual".
Y charlando contigo, recordando nuestra canción, no he cambiado tanto, aunque a ratos me parezca tan distinto. Supongo que avanzo en espiral, y eso es referencia a otra historia más reciente.
Y sigo, remitiendome a las referencias que me remiten a la puerta trasera de la espiral, a mi retroceso, desde donde tomo fuerzas para avanzar.
Pero avanzar sólo es tomar fueras para retroceder.

Harto de mis ciclos, mis epiciclos, mis espirales elípticas, de mis elipsis y de mis parábolas.
Harto de mi y mis palabras vacías. Aunque ninguna de mis palabras sea más vacía que la autocensura, parodia de mi vanidad.
Absurdo como mis palabras vacías, recorriendo siempre a la falacia.

Prefiero mi otro yo, el paranoico lógico, el que ve contradicciones por todos lados, las denuncia y las combate. El cínico si quieres, crítico. A veces incluso ingenioso.
Palabras vacías?

divendres, de juny 23, 2006

Nothing New

Cuando no hay nada nuevo sólo quedan un montón de cosas viejas.
Mentiras viejas, quejas viejas, excusas viejas. A veces incluso verdades viejas, a mendo obsoletas, olvidadas.
Y queda la propia vejez. Que tampoco es nueva aunque para ti acabe de llegar. No es la vejez la que le llega a uno, es cada uno el que acaba llegando a la vejez.
A la tripita, a la rutina, al "todo va bien, nada nuevo".

A la pregunta de cómo puede ir todo bien si ni siquiera hay nada nuevo.
E incluso el eufemismo es viejo.

Nada nuevo, todo va bien.